EL ARBOLITO GENEROSO
En cierta ocasión cuando una hormiga llevaba su comida a su hogar, vino una gran tempestad y comenzó a llover fuertemente.
La hormiga, asustada de los rayos y relámpagos y sobre todo de la fuerte lluvia, acudió a refugiarse en un arbolito en el camino éste era muy pequeñito. La hormiga le dijo, por favor dame refugio hasta que pare la lluvia y el arbolito le respondió quédate mi querida hormiga que yo te daré refugio.
Luego un Grillo que no podría cantar con tanto frío, buscaba refugio por todos lados, y de pronto, vio una hormiga que estaba con el arbolito haciendo un cerco para que no entre el agua, y les habló diciéndoles: Arbolito generoso, querida hormiguita, por favor denme refugio hasta que calme la lluvia, y los dos, con orgullo dijeron, con mucho gusto grillo querido.
Más tarde vino de muy lejos un ratón, que antes de la lluvia estaba brincando de un sitio a otro, pero cuando empezó la lluvia, cayó en un charco y lleno de agua estuvo buscando refugio; caminó por todos lados, no sabía cómo defenderse de las aguas, y de pronto vio a una hormiga, a un grillo y a un arbolito que las cubría, y el ratoncito les dijo: Perdonen que los incomode, pero ya no aguanto más, estoy buscando refugio para poder sobrevivir y los tres con orgullo dijeron: Quédate amigo ratón, pues hay mucho sitio para todos; así el ratoncito se acomodó junto al arbolito y pasó la noche muy feliz.
Después vinieron muchos animales a refugiarse y cuando acabó la lluvia, todos le dieron mil gracias al arbolito por haberles dado la sombra necesaria para poder vivir
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