EL LECHERO
En un pueblo alejado de la ciudad, vivía un niño con su mamá. Eran muy pobres y para poder vivir, el niño iba todos los días a la ciudad a vender leche en un burrito.
El niño siempre acostumbraba salir temprano pese a sufrir algunas veces las inclemencias del tiempo. Como el camino era extenso, el burrito se cansaba y con movimiento de cabeza, demostraba su sufrimiento. Era necesario llegar a la ciudad, por eso el niño le obligaba al burrito seguir caminando para así llegar pronto, vender la leche y luego regresar a casa para asistir a la escuela.
Una vez llegado a la ciudad, el niño distribuía la leche a todas las personas conocidas y retornaba después a dar cuenta al Tío Abel García, hombre ganadero del pueblo, quien con su gracia y picardía le dijo al niño, que el burrito se habrá cansado menos que tú , que tienes mucha fuerza de voluntad. Así, el niño se ganaba el aprecio y pronto el Tío Abel, le compró su Triciclo y allí repartía en adelante la leche dando muestras de ser un niño responsable y trabajador.
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