EL LEÑADOR
PEDRO Sajamí, era conocido como el leñador del barrio. Todos los días a tempranas horas con el hacha al hombro cruzaba el río Cumbaza y se
internaba al bosque en busca de leña. En cierta ocasión, se encontró con un palo bien grueso casi junto al río que daría aproximadamente cinco (5) tercios de leña. Pedro Sajamí, creyendo que otro leñador podría aprovecharse del enorme tronco, decidió pasar todo el día cortando el palo, cuyos trozos las iba acomodando junto a un árbol.
De pronto se desató un terrible viento huracanado que vino acompañado de abundante lluvia; el único árbol que protegía a las leñas se cayó y no hizo esperar la creciente del río Cumbaza que arrojó toda la leña
ante la mirada atónita del leñador. Sajamí al ver que toda su leña era llevada por el río, se internó más al fondo del bosque, y empezó de nuevo a cortar palos para traer la leña al pueblo, ya que de ello vivía.
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