EL TIO BRITO
Por años y años el Tío Brito había trabajado mucho desde joven para mantener a sus hijos que seguían la escuela en el pueblito pequeño de Uchpayacu; a dos horas de camino bosque adentro, compró una chacra grande y allí construyó su tambo.
En la chacra sembraba yucas, maíz, frijoles, plátanos y culantros, cuya producción las vendía en el pueblo y con ello comprar el uniforme y los cuadernos de los niños.
Era un día domingo; en el pueblo llovió durante todo el día y la noche y como no parecían los hijos a casa, decidió ir a buscarlos en las pocas cantinas que había. En efecto, allí estaban los hijos del Tío Brito, libando licores sin importarles retornar a casa; los hijos del Tío Brito no querían trabajar, lo único que deseaban era gastar el dinero producto de las cosechas.
El Tío Brito, cansado de ver a sus hijos malgastar el dinero en los bares y cantinas, decidió no darles un solo centavo y por lo contrario, les repartió un pedazo de tierra a cada uno para que trabajen.
Al verse los hijos sin apoyo, entonces decidieron sembrar y sembrar en las tierras que les dio el papá. A partir de ese año les vino buenas cosechas, aprendieron a trabajar con responsabilidad, se olvidaron de las malas costumbres de beber y fumar y empezaron a ganar mucho dinero. El trabajo les enseñó el camino de la riqueza y la felicidad.
QUÉ MENSAJE TE TRAE ESTE CUENTO?
|