LAS CAMINATAS DE JUAN Y LUIS
Juan y Luis eran dos niños de apenas 10 y 12 años de edad que venían del Caserío TRES DE OCTUBRE con dirección a la ciudad de Tarapoto, cada uno traía pesadas canastas conteniendo plátanos. Juan venía impaciente porque no aguantaba el peso de su canasta. En cambio, Luis disimulaba su disgusto, haciendo bromas a Juan y a veces contándole chistes picarescos. Además, Luis descansaba un poco al cabo de algunos kilómetros de camino, mientras Juan quería seguir caminando sin descanso hasta llegar a Tarapoto.
Luis le decía a Juan: "No te apresures en caminar porque te cansarás del todo y no podremos llegar bien a Tarapoto". Es que me parece que yendo más rápido se libra uno pronto de este peso, dijo Juan. No lo creas, contestó Luis; yendo muy rápido te agitas y te cansas más de lo necesario, ten paciencia, pues con la paciencia se pasa el mal rato y se hace menos daño a nuestras fuerzas.
Después de meditar un rato, Juan decidió caminar más despacio y descansar de kilómetro en kilómetro. Ambos amigos llegaron felices a la ciudad y tuvieron tiempo de ir a jugar pelota.
¿Qué nos enseña este cuento? |